Me sobra todo lo que falta.

Olvidamos los recuerdos en el suelo, los dejamos arrumbados sin querer, se nos fueron acabando los anhelos, ya ni ellos se saben reconocer. Desgastamos las ganas hasta dejarlas sin pasión, a los instintos les quitamos el corazón, rompimos las promesas hasta hacerlas añicos y a la voz la callamos a gritos. Escondí los besos en un cajón para que no los encontrara el tiempo, los mantuve alejados del final por temor a que se hicieran viejos. Le negué mi existencia a tu duda, la convencí de mi muerte, para que nunca regrese, para que no me atormente. Jugué a que no pasaba nada y en la nada me instalé, bailando con el olvido de recuerdo me embriagué.